La era post PC
abril 23, 2011
Nueva era. Nuevos sueños. Eso, o algo muy parecido, debió pensar el visionario, gurú y ególatra Steve Jobs cuando apostilló que la era post PC comenzaba con la salida de su nuevo iPad 2. Steve Wozniak (el buen Steve) también le ayudó en esa tarea al afirmar que el iPad era el PC de la gente normal. Algo está cambiando, pero lo lleva haciendo desde hace tiempo. Los smartphones y dispositivos móviles están alcanzando la potencia y desempeño suficiente como para pensar en un relevo de nuestras netbooks, laptops y desktops.
Estos nuevos gadgets, tan refinados en aspecto, de los que rápidamente nos encaprichamos, están resultando sumamente útiles para hacer despegar las conexiones móviles de datos, que tan amablemente están haciendo engordar la cuenta de resultados de las operadoras. Conexiones que, por otro lado, no dejan de estar capadas en muchos aspectos a cambio de unos precios y condiciones realmente abusivos por parte de las operadoras de telefonía móvil. Todo al amparo del buen hacer del Ministerio de Industria.
Lo verdaderamente reseñable en estos nuevos dispositivos, de la tan cacareada era post PC, son las nuevas posibilidades de negocio que brindan estos nuevos aparatitos. Los smartphone y tablets están ahí para venir con nosotros a todas partes y consumar una interacción nunca antes vista. Las nuevas características de estos dispositivos agudizan la creatividad de los genios en las empresas para vehiculizar los servicios ofrecidos, y cautivarnos de forma inmediata. La tecnología junto con las buenas ideas ayuda a ello.
Es un hecho que cada vez más aplicaciones cotidianas están teniendo su homónimo en la nube. Estos nuevos dispositivos móviles nacen con la idea de acoplarse a ese planteamiento y concepción. Por ello, nos encontramos con smartphones y tablets que ponen todo su empeño en dejar de lado las conexiones firewire, USBs y unidades de almacenamiento ópticas para disponer únicamente, de memorias SSD rápidas y, si acaso, de la posibilidad de insertar Micro SD en su interior. La idea está en que todo lo que nos importa debe estar recogido ahí arriba, en la nube. Olvidemos, pues, los grandes almacenes que forman esos calenturientos y ruidosos discos duros que acompañan a nuestros gloriosos e imponentes PCs.
Aún queda camino por recorrer, por supuesto. A las interfaces de estos dispositivos les queda margen de mejora. A medida que los fabricantes vayan dotando de nuevos procesadores ARM y GPUs, con las que embelesarnos gráficamente, se irá ayudando a dotar de una mayor complicidad entre usuario y máquina.
La era post PC parece interesante por los nuevos cambios que nos achechan y, poco a poco, vamos vislumbrándolos. Conviene no perdérselos.
Mac mini, el eterno denostado
junio 19, 2010
El pasado martes 15 de junio Apple decidía dar una maravillosa sorpresa a todos aquellos que deseaban una actualización de la máquina de entrada, por excelencia, al elitista, más que nunca, club de la manzana. Y no podía ser de otra forma que con la más que esperada renovación del Mac mini.
La paciencia mantenida por muchos de los usuarios fieles a Apple se convirtió en frustración al echar una rápida ojeada a las características técnicas con las que venía engalanado “el ordenador de sobremesa más eficiente del mundo“.
Tras salir del abobamiento, una vez más, que sufre uno cuando se queda observando un nuevo diseño por parte de los de Cupertino, descubrimos, con bastante indignación, cómo se decidió rescindir la velocidad de CPU que llevaba el anterior modelo, así como la disminución de memoria RAM a la mitad.
Un nuevo diseño similar al unibody que se emplea en los laureados portátiles profesionales, la inclusión de HDMI, nueva VGA más potente —Apple dice que el doble de rápida que los modelos anteriores— y una fuente de alimentación, ahora miniaturizada e insertada dentro de la carcasa del mini fueron los argumentos, mercadotécnicamente solventes, de los que se valía Apple para presentar un producto peculiarmente inferior, en algunos aspectos, y 50 euros más caro de lo que ya había en el mercado y reclamaba una actualización más que digna.
Un producto que en la Store norteamericana empieza con $699 US no puede costar 779 € en la Store española. Algo huele a podrido y nos lo envasan en tarro nuevo y unificado con el propósito de alcanzar más margen de beneficio en tiempos de crisis. Algo que de salir bien, y va por el camino, daría alas a las políticas de precios altos y reducción de características en la que está envuelta Apple desde hace bastante tiempo, y de la cual su máximo culpable no es Jobs sino aquellos que le siguen y ríen sus gracias a base de dólares malgastados.
La tendencia de Apple, como ya comenté anteriormente, es clara y contundente en el camino ya perfilado. El margen de beneficios es mayor en todos sus tecno gadgets con i latina por delante. Por ende, buscará progresivamente sectorializar más las gamas, presentar sus iChismes con un valor más bajo, pero al precio de manzana golden superlativa, y ofrecer ordenadores cada vez más caros y específicos para tareas profesionales.
Está claro que desde Cupertino desean colocar en el centro su iTunes Store rodeada de un sinfín de seductores y armónicos gadgets siendo el principal caudal de beneficio de la marca.
Aquellos que estaban desde el principio de los tiempos con Apple o que apostaron recientemente por alguna máquina para trabajar lejos de Windows verán como cada vez más sus opciones de elección se verán mermadas en favor de estos nuevos iPhones, iPads, iPods y AppleTV que amenazan seriamente la digna evolución de los Macintosh.
Steve, ¿adónde nos llevas?
junio 9, 2010
Tras haber digerido las propuestas de este pasado lunes del sumo sacerdote y CEO de Apple, Steve Jobs, en la WWDC 2010 son muchas las alegrías y pocas las decepciones que nos hemos llevado…, aparentemente.
El nuevo iPhone, como el telefonino más delgado y resolutivo del mercado, se presenta como la punta del éxito, una vez más, de la empresa californiana. Si hace unos días el iPad era presentado en España con notable éxito, el nuevo gadget de Apple en su cuarta versión —si la memoria no me falla— promete dejar atrás cualquier gloria pasada. Buena crítica independiente, esta vez, parece revestir la mercadotecnia que indudablemente acompañará al aparatito de marras.
Sin embargo, dejando atrás toda vorágine de anuncios y lanzamientos relacionados con los iChismes (iPod, iPad, iPhone y iTunes Store) me preocupa que casi nadie se pregunte por las Macintosh. Sí, esas computadoras, portátiles o no, que nos hicieron la vida algo más fácil hace ya décadas.
¿Alguien sabe algo sobre el futuro Mac OS X 10.7? ¿Alguien se acuerda cuándo fue la última actualización de los ordenadores de escritorio? Resulta que hay más de un producto, como el iMac, Mac mini, las WorkStations de Apple con sus múltiples núcleos, además de los monitores, que desde Cupertino parecen haberlos dejado de la mano de dios. Bendito Steve Jobs por ser su mesías.
Son los portátiles, MacBook y MacBook Pro, los que son algo más mimados que sus contrapartes de escritorio, lo cual nos lleva a pensar que Steve se entretiene demasiado tiempo queriendo hacer plata con todo gadget que pase por su cabeza, desatendiendo sistemáticamente actualizaciones indispensables en la parte de hardware y software de las Macintosh de escritorio.
Todo un alarde de dejadez y negligencia obstinada que, tras un Windows 7even bien avenido, coloca a Mac OS X en una posición tan cercana al sistema de Redmond que, prácticamente, cualquier diferencia entre ellos es más parte del aspecto emocional de uno mismo que del funcional.
Las computadoras Macintosh, pese a no dar tanto beneficio, de hecho nunca lo dieron, son la base fundamental sobre la que se sustenta Apple Inc. En el corazón de estas máquinas reside toda la potencia de Mac OS X que es el nexo de comunión entre todos los gadgets y variantes del sistema operativo. Si esa base permaneciera rezagada peligraría, por ende, la vida de Apple. A no ser, claro está, que el Gran Gurú y Visionario californiano se saque otro dogma de fe de la chistera. Lo cual no sería nada complejo, aunque sí muy peligroso.


