Chromebook, o el presente en la nube
mayo 12, 2011
Google aprovechó ayer su evento Google I/O para presentarnos los Chromebooks. Estas máquinas, desprovistas de disco duro, nos obligan a utilizar enteramente la Red como vía para sintonizar con el software alojado en los distintos servidores.
Ya lo advertimos hace dos años. El futuro está en la nube. Sólo que ahora ese futuro ya ha llegado y Google ha sido la primera en arriesgar con este modelo de negocio que, de salirle bien, marcará un hito.
No se debe mirar a estos nuevos Chromebooks como simples y meros portátiles al uso. Algo, por otra parte, realmente difícil por ser un cambio en la mentalidad del usuario al confiar toda nuestra información en los servidores que nos tengan dispuestos. Google se convierte, por tanto, en un socio obligatorio y fundamental para poder usar nuestra máquina.
Hay que felicitar a Google por los arrestos mostrados para decidirse por fin por este nuevo modelo de interacción, también de negocio, al convertir la Red en nuestro centro neurálgico de datos.
Sin embargo, me cuesta ver esta arriesgada idea materializada en exitosas ventas. Los precios a los que saldrán los Chromebooks no me parecen atractivos para un hardware que no dispone de disco duro. Las conexiones de datos ofrecidas por las oligopolísticas operadoras españolas son caras, malas y vienen capadas. Las Wi-Fis abiertas en nuestro país son puramente anecdóticas.
Google se atreve con una idea brillante y genial pero, además de las cuestiones técnicas comentadas anteriormente, hay que añadir el cambio de mentalidad que supone en los usuarios, y la confianza que éstos puedan tener en los servidores que alojan enteramente todos sus datos y perfiles.
Veremos qué ocurre cuando haya pasado el éxtasis de la novedad.
Steve, ¿adónde nos llevas?
junio 9, 2010
Tras haber digerido las propuestas de este pasado lunes del sumo sacerdote y CEO de Apple, Steve Jobs, en la WWDC 2010 son muchas las alegrías y pocas las decepciones que nos hemos llevado…, aparentemente.
El nuevo iPhone, como el telefonino más delgado y resolutivo del mercado, se presenta como la punta del éxito, una vez más, de la empresa californiana. Si hace unos días el iPad era presentado en España con notable éxito, el nuevo gadget de Apple en su cuarta versión —si la memoria no me falla— promete dejar atrás cualquier gloria pasada. Buena crítica independiente, esta vez, parece revestir la mercadotecnia que indudablemente acompañará al aparatito de marras.
Sin embargo, dejando atrás toda vorágine de anuncios y lanzamientos relacionados con los iChismes (iPod, iPad, iPhone y iTunes Store) me preocupa que casi nadie se pregunte por las Macintosh. Sí, esas computadoras, portátiles o no, que nos hicieron la vida algo más fácil hace ya décadas.
¿Alguien sabe algo sobre el futuro Mac OS X 10.7? ¿Alguien se acuerda cuándo fue la última actualización de los ordenadores de escritorio? Resulta que hay más de un producto, como el iMac, Mac mini, las WorkStations de Apple con sus múltiples núcleos, además de los monitores, que desde Cupertino parecen haberlos dejado de la mano de dios. Bendito Steve Jobs por ser su mesías.
Son los portátiles, MacBook y MacBook Pro, los que son algo más mimados que sus contrapartes de escritorio, lo cual nos lleva a pensar que Steve se entretiene demasiado tiempo queriendo hacer plata con todo gadget que pase por su cabeza, desatendiendo sistemáticamente actualizaciones indispensables en la parte de hardware y software de las Macintosh de escritorio.
Todo un alarde de dejadez y negligencia obstinada que, tras un Windows 7even bien avenido, coloca a Mac OS X en una posición tan cercana al sistema de Redmond que, prácticamente, cualquier diferencia entre ellos es más parte del aspecto emocional de uno mismo que del funcional.
Las computadoras Macintosh, pese a no dar tanto beneficio, de hecho nunca lo dieron, son la base fundamental sobre la que se sustenta Apple Inc. En el corazón de estas máquinas reside toda la potencia de Mac OS X que es el nexo de comunión entre todos los gadgets y variantes del sistema operativo. Si esa base permaneciera rezagada peligraría, por ende, la vida de Apple. A no ser, claro está, que el Gran Gurú y Visionario californiano se saque otro dogma de fe de la chistera. Lo cual no sería nada complejo, aunque sí muy peligroso.
Más Windows por delante
noviembre 29, 2009
Si ayer escribíamos sobre el novedoso Windows 7 y su fehaciente éxito mercadotécnico, hoy nos levantamos con la noticia de la intención, por parte del gigante informático Micro$oft, de desarrollar un Windows cada tres años.
Las circunstancias que llevan a Micro$oft a emprender una marcha más ligera, en cuanto al desarrollo de su software estrella, son evitar los largos períodos ausentes y muertos, donde su sistema operativo se eternizaba en el tiempo, con pequeñas actualizaciones puntuales que eran los Service Packs, y era comparado, irremediablemente, con el sistema de Apple.
Los de Redmond intentarán ofrecer a su mercado, el cual aglutina un 95% del parque de las computadoras totales, la confianza de un ciclo de producción planeado, y no improvisado, con el que poder programar nuevas características revolucionarias.
La octava maravilla de Micro$oft está en camino. Y esta vez no espera demorarse en el tiempo. ¿Apostamos?
Windows 7even, la séptima revolución
noviembre 28, 2009
Windows 7, la más reciente versión del sistema operativo de Micro$oft, irrumpió con fuerza el pasado 22 de octubre de 2009 en las tiendas de todo el mundo, con la vista puesta de acomodarse en las tripas de nuestros ordenadores. Y no es para menos, puesto que esta nueva criatura de los de Redmond promete ser el sistema innovador que debió ser Vista y nunca fue.
Para ello, los buenos programadores de Micro$oft han decidido escuchar las críticas que Windows Vista obtuvo, allá por el frío enero de 2007, cuando fue presentado en sociedad y, acto seguido, reprobado en masa por la muchedumbre desinformada y espoleada por los medios de la Red de Redes.
Y lo meritorio es precisamente eso, saber escuchar. No debe ser fácil para un gigante informático, tantas veces acusado de monopolio en los cinco continentes del Globo, donde la personalidad filantrópica del honorífico Gates y el carácter prepotente de Ballmer han llevado, durante años, a este voraz, pero aletargado, dinosaurio del software a un segundo plano.
Windows Siete no es más que un ligero Service Pack de Vista adornado, si quieren, con nuevas florituras y memeces gráficas, al más estilo Minority Report, con las que cargar la interface del sistema. El kernel o núcleo de Siete es un incremental del Nt 6.0, el mismo que revestía a Vista. La estabilidad de éste está otra vez en la nueva criatura de Micro$oft, eso sí, sin las continuas y molestas advertencias que Vista mostraba a la hora de tomar una acción.
Esta séptima revolución, originada por Micro$oft el pasado 22 de octubre de 2009, se posiciona, en mi humilde opinión, a un paso por detrás (muy pequeño) de su gran referencia y competidor Mac OS X, del cual espero poder hablar en una futura ocasión.
Disfruten, por tanto, del sabor made in Windows. Este 7even se lo merece, sin duda.


