Google y FON me pagan

abril 7, 2010

Ya era hora de recoger los frutos. Sí señor. Hace tiempo me embarqué en un proyectín, como diría mi emprendedor y visionario amigo Enrique Vázquez, el cual resultaba ser un blog muy light cuya única misión era obtener una buena posición en Google y observar, por mi parte, si podía, ganar unos cuantos eurillos gracias a la publicidad AdSense insertada en sus páginas.

La siembra de metadatos, keys, y tags, entre otras cosas, dio sus frutos y hace algo más de un mes el todopoderoso Google, al que Telefónica pretende extorsionar, realizó un pago a mi cuenta por un importe de algo más de 76 euros.

Con esto quiero demostrar que es posible mantener, al menos, nuestro servidor de pago, con una publicidad responsable. No siempre podremos combinar el propósito o fines de nuestra web con anuncios, caso de portfolios o blogs personales minimalistas como este, pero para otro tipo de proyectos ha de plantearse obtener ingresos de esta forma.

Es muy importante observar a la competencia, ser originales o, en caso de no serlo, ser superiores al resto o, al menos, ofrecer algo más a lo que ya está en la web. Respetar y conocer algo sobre cómo Google indexa es fundamental si deseamos dar un buen SEO (search engine optimization/Posicionamiento en buscadores) a nuestra página web.

Muy conveniente también es respetar las normas que propone el World Wide Web Consortium (W3C), ya que Google las sigue y es lo más parecido a un estándar y un propósito de conducta en lo que a lenguaje HTML tenemos. En este tema he podido comprobar cómo algunos “tejedores de webs” que andan viviendo de este negocio no lo consideran lo suficientemente importante. ¿Se imaginan ustedes que los programadores no optimizasen el código de un programa al paso de sucesivas versiones del mismo? Algo parecido podríamos intuir en el caso de las webs.

El SEO no es una ciencia exacta, ya que no sabemos a pies juntillas cómo indexa el omnipotente Google, pero sí podemos observar, desmenuzar y sacar conclusiones de los movimientos que se originan continuamente en su seno. Y es ahí donde uno debe prestar atención.

FON, otro de esos movimientos que suena más a vaporware que a otra cosa, también me ha realizado en el día de hoy un pago por los servicios prestados. Y es que, siendo un fonero leal pero crítico, he permitido que otros usuarios pudieran hacer uso de la red que yo tengo.

Normalmente no ocupo enteramente el ancho de banda contratado a mi proveedor de servicios de Internet. Aún teniendo una red de seis ordenadores, entre portátiles, sobremesas, PCs y Macs (lo sé, soy un adicto, pero el vicio es el vicio y en mí no ha de ser tratado) hay sitio para más huéspedes.

Rentabilicen sus recursos que, como dice el dicho, menos da una piedra, claro está, si no es preciosa.

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